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viernes, 30 de enero de 2015

RESEÑA LITERARIA

          
 

        
         Reseña Literaria
  
          
    Luna de lobos
  
                                       de Julio Llamazares






 
 
     Como han señalado ya con anterioridad algunas crónicas de la guerra civil española, ésta, en realidad, no finalizó el 1 de abril de 1939. Determinados grupos de combatientes republicanos no dieron la guerra por perdida y continuaron activos durante muchos años con posterioridad a esta fecha, peleando contra el régimen de Franco a su manera y con los escasos medios con los que contaban, sin más ayuda externa que la que les proporcionaban los familiares de estos, los cuales, a su vez, intentaban sobrevivir a toda costa a pesar de las persecuciones que también sufrieron. También hubo amigos y vecinos de estos que se jugaron la vida por ellos, tan derrotados por la guerra como lo habían sido ellos mismos.

        Julio Llamazares narra una dramática historia en “Luna de lobos” y la centra en las vivencias sufridas por uno de estos grupos de hombres, localizándola en una comarca minera de León (de la que él es oriundo y por lo tanto, gran conocedor de su orografía) pero que podría haberla ubicado perfectamente en otras muchas zonas del norte de España que vivieron historias parecidas. 
 
      “Luna de lobos” es una drama épico que adopta la forma de prosa poética, en dónde Julio Llamazares muestra la calidad de su rico repertorio de lenguaje descriptivo y de gran conocedor de las emociones humanas.

    Esta narrativa fácil y sencilla de Llamazares nos transporta en volandas por el texto y nos ameniza hasta su desenlace. El libro no es muy extenso, la bella palabra del autor lo convierte en un suspiro de lectura que con seguridad le sabrá a poco.


   Ángel es un combatiente republicano que se rebela contra el resultado final de la guerra, confiado aún en una ayuda exterior que apoye y provoque desde fuera, la caída del régimen golpista de Franco. Él, junto a otros miembros del ejército vencido, vecinos y amigos desde siempre, se echan al monte a continuar con la lucha. 
 
     En una narración que se formaliza en primera persona, la voz de uno de los miembros integrantes de uno de esos grupos de luchadores libertarios, nos acerca a todos aquellos que tuvieron un sueño imposible de concretar, desde el mismo principio de esa apuesta.

     Es la existencia de estos hombres la que se cuenta. El lector se traslada a la intemperie de la montaña en la que viven durante años, sufriendo las penalidades del invierno sin alimentos apenas y sin techo que les cobije, sufriendo la persecución de los vencedores de manera implacable y sin el más mínimo asomo de indulgencia.
 
      Ese acoso continuo hace que paulativamente esos hombres vayan perdiendo su humanidad, dando paso con el transcurso del tiempo a una existencia más parecida a la vivida por los animales salvajes.

   Así, Ramiro, otro de los personajes sometido a la tiranía de la soledad de los montes y al acoso de los guardias civiles, expresa en forma de metáfora, como cruel realidad y como si de lobos se tratase, todo lo que eso hombres fugitivos pueden esperar de sus perseguidores, lo que les aguardaría en esa existencia tan primaria:


   “Allí cazan los lobos todavía como los hombres primitivos: acorralándoles. Tocan un cuerno cuando le ven y todos, hombres, mujeres y niños, acuden a participar en la batida. (...) La estrategia consiste en acechar al lobo y empujarle poco a poco a un barranco en cuyo extremo está lo que llaman el chorco: una fosa profunda y oculta con ramas. Cuando el lobo, al fin, ha entrado en el barranco, los hombres comienzan a correr detrás de él dando gritos y agitando los palos y las mujeres y los niños salen de detrás de los árboles haciendo un gran estruendo con las latas. El lobo huye, asustado, hacia delante y cae en la trampa. Le cogen vivo y, durante varios días, le llevan por los pueblos para que la gente le insulte y le escupa antes de matarle."
 

       Ángel irá quedándose solo en la montaña y también en su ánimo. 
  
    Comenzará entonces una lucha interior en la que deberá decidir si quiere vivir o no, y como debería vivir entonces.

     Así reflexiona Ángel, personaje principal de esta novela tan emotiva y humana.


  “Juana tiene razón. No puedo permanecer eternamente aquí, tumbado como un muerto boca arriba, sin luz, sin esperanza, con la mirada y el corazón, siempre prendidos del vacío.”


    “Luna de lobos” es una obra de arte de la prosa poética. No en balde, Julio Llamazares es también un poeta insigne que conoce bien al ser humano y las circunstancias y complejidades que le rodean.

     Los personajes principales son enormes, son complejos y sinceros. Podríamos perfectamente identificarnos con ellos si nos hubiese tocado vivir sus vidas.

     “Luna de lobos” invita al lector a trasladarse a los montes y a los valles de un lugar muy concreto de la península, en dónde ocurrieron muchas cosas, en una etapa histórica de España de la que nadie debería olvidarse, para no tener que repetirla nunca.

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