domingo, 8 de marzo de 2015







"La muerte en 

 Venecia"

 
      autor: Thomas Mann








Reseña Literaria


 
             En “La muerte en Venecia”, Thomas Mann nos acerca hasta casi poder tocarlos, a unos personajes cercanos, íntimos y relevantes para el lector, dónde giran alrededor uno del otro, un personaje principal y otro secundario. Entre ambos, se tejerá la trama sensual e introspectiva que Mann nos propone, y a través de ellos dos, nos conducirán al desenlace previsto por el autor.

         Del resto de personajes apenas se tienen noticias y resultarán inocuos para aquel lector que se acerque a la obra. Son meros figurantes que se encuentran en el extraradio de la trama principal y casi hasta de las secundarias.

         Ambos personajes resultan ser perfectamente creíbles y por completo convincentes, la actividad de uno y la pasividad del otro, fuertes literariamente y atractivos para el lector, de tal manera reconocibles que hasta fueron reales. Incidieron con rotundidad en la realidad de la vida del autor. Uno desde el más profundo interior de sí mismo y el otro, en los alrededores de su corazón apasionado.

     El personaje principal, Gustav von Aschenbach, representa al propio Thomas Mann en su viaje a Venecia realizado en 1912 y el efebo al que el autor/personaje aspira a convertir en su personal objeto de culto y en su icono supremo de belleza humana, no es otro que el barón Wladyslav Moes, noble polaco.

         Las connotaciones homosexuales del autor tienen cabida y desarrollo en este alegato tan emotivo del personaje principal, al que el autor le nutre de todo su mundo interior, pues hasta en la obra reseñada, el autor menciona como propias y propios del personaje principal, obras y personajes creados por él y escritas por su mano.

     El personaje Von Aschenbach tiene la suficiente fortaleza literaria como para mantener durante toda la obra, el convencimiento de que ostenta la misma emoción que mantuvo siempre el autor, respecto de la belleza perfecta, de su contemplación en el más puro éxtasis y de los efectos finales que ella produce siempre : 

 “la palabra solo puede celebrar la belleza, no reproducirla” , 
mantiene el autor en cierto momento.

    El personaje secundario de Tadziu, limita su aparición a ser admirado por el personaje principal como por el lector, sin una sola palabra, ausente el diálogo entre ambos personajes aunque el lector imagina en todo momento, estar presente en cada uno de los escenarios propuestos y se le permite paladear esa belleza superior que va in crescendo conforme avanza la narración.

       El declive del personaje principal es evidente. Allí acabará su historia, como acabó ya su esplendor como escritor célebre que fue. El lector asistirá cercano y consciente de la llegada inminente de ambos declives.

      “La muerte en Venecia”, muestra la ciudad de los canales en los años veinte, una ciudad vieja y decrépita que conoció el esplendor de sus edificios y de sus ciudadanos muchos siglos atrás. Los edificios se derrumban y su modelo de vida también. Sufren los prolegómenos de la inminente gran guerra que a todos afectará y de la ponzoña del cólera que tampoco respetará a nadie.

     Los trajes que visten a los personajes, las costumbres descritas, el color y la herrumbre de los edificios, los entornos tan conocidos de la Venecia eterna, son aquellos que el autor pudo observar por sus propios ojos en su viaje a la ciudad de los canales, en la segunda década del siglo XX.

       Todo resulta muy real en “La muerte en Venecia”, todo es perfectamente reconocible de la mano de Thomas Mann.

La narración es en todo momento formal, en dónde el lenguaje y el vocabulario empleado por Mann instruye de continuo al lector, logrando que éste aspire los perfumes sobre los que habla y que llegue a sentir las mismas emociones que debió percibir él, con cada amanecer en el hotel Lido de Venecia, o en sus viajes por los canales malolientes y pútridos de aquella ciudad en declive.

        El verbo y la palabra utilizada por el narrador, hace que aspiremos la atmósfera opresiva de los días nublados y plomizos en una ciudad costera sujeta a las inclemencias del siroco, de la calma chicha de las aguas retenidas y malolientes.

     “La muerte en Venecia” viene tratada desde el enfoque del narrador omnisciente, en una primera persona que el autor aprovecha no solo para hablarnos sobre el amor puro y superior o sobre la belleza suprema, Mann aprovecha de manera descarnada la decadencia de ésta y la observación que sobre ella se hace.

     El narrador instruye al lector, le dirige por los vericuetos anónimos de las calles mágicas y eternas de Venecia, a través de cada una de las emociones de las que el ser humano es capaz de sentir y provocar.

      Esa voz conocedora de todo, muestra de cerca al lector todo un catálogo de pasiones y sus consecuencias, los matices que cualquiera de los sentidos puede percibir a través de las palabras, a través de los olores que se hacen presentes con cada línea y con cada capítulo.

     Thomas Mann se aproxima tanto al interior de los personajes, a la trama que quiere mostrar, que el lector se siente capaz de observar hasta el más mínimo detalle, cualquier aspecto físico por nimio que sea.

        La emoción que se produce en la vida de los personajes, tiene reflejo en las páginas de esta obra tan atractiva a los ojos como al restos de los sentidos. 

                                              copyright © faustino cuadrado
 


viernes, 30 de enero de 2015

RESEÑA LITERARIA

          
 

        
         Reseña Literaria
  
          
    Luna de lobos
  
                                       de Julio Llamazares






 
 
     Como han señalado ya con anterioridad algunas crónicas de la guerra civil española, ésta, en realidad, no finalizó el 1 de abril de 1939. Determinados grupos de combatientes republicanos no dieron la guerra por perdida y continuaron activos durante muchos años con posterioridad a esta fecha, peleando contra el régimen de Franco a su manera y con los escasos medios con los que contaban, sin más ayuda externa que la que les proporcionaban los familiares de estos, los cuales, a su vez, intentaban sobrevivir a toda costa a pesar de las persecuciones que también sufrieron. También hubo amigos y vecinos de estos que se jugaron la vida por ellos, tan derrotados por la guerra como lo habían sido ellos mismos.

        Julio Llamazares narra una dramática historia en “Luna de lobos” y la centra en las vivencias sufridas por uno de estos grupos de hombres, localizándola en una comarca minera de León (de la que él es oriundo y por lo tanto, gran conocedor de su orografía) pero que podría haberla ubicado perfectamente en otras muchas zonas del norte de España que vivieron historias parecidas. 
 
      “Luna de lobos” es una drama épico que adopta la forma de prosa poética, en dónde Julio Llamazares muestra la calidad de su rico repertorio de lenguaje descriptivo y de gran conocedor de las emociones humanas.

    Esta narrativa fácil y sencilla de Llamazares nos transporta en volandas por el texto y nos ameniza hasta su desenlace. El libro no es muy extenso, la bella palabra del autor lo convierte en un suspiro de lectura que con seguridad le sabrá a poco.


   Ángel es un combatiente republicano que se rebela contra el resultado final de la guerra, confiado aún en una ayuda exterior que apoye y provoque desde fuera, la caída del régimen golpista de Franco. Él, junto a otros miembros del ejército vencido, vecinos y amigos desde siempre, se echan al monte a continuar con la lucha. 
 
     En una narración que se formaliza en primera persona, la voz de uno de los miembros integrantes de uno de esos grupos de luchadores libertarios, nos acerca a todos aquellos que tuvieron un sueño imposible de concretar, desde el mismo principio de esa apuesta.

     Es la existencia de estos hombres la que se cuenta. El lector se traslada a la intemperie de la montaña en la que viven durante años, sufriendo las penalidades del invierno sin alimentos apenas y sin techo que les cobije, sufriendo la persecución de los vencedores de manera implacable y sin el más mínimo asomo de indulgencia.
 
      Ese acoso continuo hace que paulativamente esos hombres vayan perdiendo su humanidad, dando paso con el transcurso del tiempo a una existencia más parecida a la vivida por los animales salvajes.

   Así, Ramiro, otro de los personajes sometido a la tiranía de la soledad de los montes y al acoso de los guardias civiles, expresa en forma de metáfora, como cruel realidad y como si de lobos se tratase, todo lo que eso hombres fugitivos pueden esperar de sus perseguidores, lo que les aguardaría en esa existencia tan primaria:


   “Allí cazan los lobos todavía como los hombres primitivos: acorralándoles. Tocan un cuerno cuando le ven y todos, hombres, mujeres y niños, acuden a participar en la batida. (...) La estrategia consiste en acechar al lobo y empujarle poco a poco a un barranco en cuyo extremo está lo que llaman el chorco: una fosa profunda y oculta con ramas. Cuando el lobo, al fin, ha entrado en el barranco, los hombres comienzan a correr detrás de él dando gritos y agitando los palos y las mujeres y los niños salen de detrás de los árboles haciendo un gran estruendo con las latas. El lobo huye, asustado, hacia delante y cae en la trampa. Le cogen vivo y, durante varios días, le llevan por los pueblos para que la gente le insulte y le escupa antes de matarle."
 

       Ángel irá quedándose solo en la montaña y también en su ánimo. 
  
    Comenzará entonces una lucha interior en la que deberá decidir si quiere vivir o no, y como debería vivir entonces.

     Así reflexiona Ángel, personaje principal de esta novela tan emotiva y humana.


  “Juana tiene razón. No puedo permanecer eternamente aquí, tumbado como un muerto boca arriba, sin luz, sin esperanza, con la mirada y el corazón, siempre prendidos del vacío.”


    “Luna de lobos” es una obra de arte de la prosa poética. No en balde, Julio Llamazares es también un poeta insigne que conoce bien al ser humano y las circunstancias y complejidades que le rodean.

     Los personajes principales son enormes, son complejos y sinceros. Podríamos perfectamente identificarnos con ellos si nos hubiese tocado vivir sus vidas.

     “Luna de lobos” invita al lector a trasladarse a los montes y a los valles de un lugar muy concreto de la península, en dónde ocurrieron muchas cosas, en una etapa histórica de España de la que nadie debería olvidarse, para no tener que repetirla nunca.

                                                                                                         copyright © faustino cuadrado

domingo, 18 de enero de 2015











 Fragmento del libro

 LOS AMANTES 
 INFINITOS



 
Después de ti no hay nada.
Bendita por siempre sea tu sonrisa por tanto como me hizo sentir.
Regálame siempre tu mirada y así nunca me sabré solo.
Acaricia mi rostro y mi cuerpo con tu pensamiento, pues ese es el alimento que necesito y no otro.
Tu fuiste para mi aquel sueño imposible que todo hombre debiera perseguir, aún lo sigues siendo, lo seguiré persiguiendo sin desfallecer.
Vuelve la cabeza de vez en cuando para comprobar que te sigo.
Si me ves desfallecer ralentiza el paso y permite que te alcance.
Dame tu mano fuerte y segura, enlaza mis dedos.
Cuando el camino esté gris y oscuro abre por favor los párpados y así podré ver claramente qué rumbo debo seguir. Esos preciosos ojos iluminarán mis pisadas y no me perderé jamás.
Encontré el sentido de mi vida, nací para quererte.
He crecido como hombre para saber amarte y la vida me permitió el don de la palabra para poder expresarte aquello que no puede ocultar mi cara.
Sé para qué vivo. Vivo para entregarme a ti, en cuerpo y alma. “

                                                                                                copyright©faustino cuadrado

 
  

martes, 30 de diciembre de 2014

LA FRONTERA DEL CORAZÓN






fragmento del libro 




  "VOCES DE INTERIOR Y LO QUE LA PIEL RESPIRA"


















Los alambres que más  hieren al ser humano


  no son los hilos de  metal que lo enredan,


  son los hilos de los hechos de los hombres”



 ― ¿Quién eres?

― Ahmed es mi nombre

― ¿Qué haces en este lado de la verja?

― Quiero tener una vida diferente, sin miedo, me han dicho que aquí es posible.

― ¿Por dónde has entrado?

― Existe un trozo de valla rota a unos doscientos metros hacia el sur

― ¿Has venido solo?

― No, Dios me acompaña siempre

― ¿Tienes frío?

― No he dejado de tenerlo nunca.

― Ven a la garita, he hecho café hace un rato y estará aún caliente.

― ¿Podré quedarme en esta tierra para poder trabajar, para volver a soñar, para lograr vivir?

― No te preocupes más, estás ya a salvo. Te daré unas galletas también.
                                                                                                                                                                            copyright©faustinocuadrado


domingo, 21 de diciembre de 2014








SUEÑO




La luz y la oscuridad se complementan, cuando una abandona su espacio vital la otra se encuentra siempre presta y dispuesta a ocupar ese vacío” 


     Soñé un sueño de amor contigo, soñé que te soñaba y cuando el sueño de ese ensueño se deshizo, comencé a soñar despierto, amparado en la calmada quietud de la habitación, acompañado del silencio de las apagadas calles de mañana de domingo.

     Soñé que estabas a mi lado y que me besabas suavemente, que echabas tu brazo por encima mío y acurrucabas la cabeza en mi pecho, pidiéndome mimos, demandando una caricia.

     Fue entonces cuando soñé tu cuerpo, cuando soñé tu rostro de labios sensuales y carnales, con tu perfil de nariz griega y tus perfilados pómulos de mujer perfecta.

     Ahí mi sueño fue más sueño que nunca, pues solo quise en ese instante que el sueño no fuera sueño, que fuera realidad viva, que pudiera alargar mi mano a un lado y no tocar el espeso aire, que no acariciara solo una triste sábana.

      Entonces mi sueño dormido abandonó la habitación y le sustituyó el sueño de los ojos abiertos, el sueño de la piel verdadera, el sueño de amor profundo en el que vivo siempre.

    Aguardo deseoso la llegada del verdadero sueño, de ese sueño hecho carne y amor que me acometa, el sueño de poder mirar tus ojos de cerca, el sueño de saberte mía y de lograr tenerte para siempre.

    Deseo el sueño en el que soñar la ensoñación, el de hallarte siempre a mi lado, sea lo que sea lo que sueñe, sea aquel sueño que sea.

                                                                         copyright © faustino cuadrado

viernes, 5 de diciembre de 2014

"EL YESO CON EL QUE CONSTRUIR UN FUTURO"

fragmento del libro 

"VOCES DE INTERIOR Y LO QUE LA PIEL RESPIRA"





Un gesto, un abrazo, una palabra a tiempo.  Un “te quiero” sin razón aparente, un pellizco en el alma provocado por una intensa mirada, por un guiño de ojos azules como el suelo del mar Caribe.
Un arranque de celos infundados, una palabra de calma y un sentimiento cómplice compartido. La necesidad de tenerte y no hallarte al mismo tiempo. Una tierna caricia en el aire y empujada con tesón por el corazón enamorado, señalándole con especial intensidad su único destino.
La noche enferma de amor, febril de deseo y de la compañía de aquella que aún no llega. Amaga con estar ahí y no se presenta, cuando tanto lo desea ella y lo anhela quien también le espera a diario.
Esa flor de amanecer que abre sus puertas al aroma de ese cuerpo que ahora mueve los párpados, indagando, preguntando por el amor de su vida, rememorando la íntima vivencia de una noche atravesada por virulentos dardos de pasión y saetas de deseo infinito.
Un rostro sin barba enfrentado a una cara suave y bonita, como un espejo con dos enveses de la misma tela, del mismo ropaje. Un suspiro desatado que se pega al techo y que no pudiendo escapar de su encierro, reverbera por entre las paredes y muebles de la habitación blanca y a menudo opresiva.
Esa foto adorada que nos traslada a otro mundo, a otro lugar en el tiempo y en el espacio, a otra compañía que se aferra con tanta necesidad a nuestro corazón como nosotros al suyo.
Un beso regalado y prendido en el pelo, como un enganche de té verde con menta que hace de tu momento, el mayor de los placeres, se convierte en tuyo para siempre y te entregas a su corazón para los restos.
Un anillo imaginario de fe ciega, una espita que yace abierta para el fluir de los deseos por cumplir, de las renuncias de tiempos pasados y dolorosos por otros presentes y futuros que son ahora la verdadera fuente de vida y felicidad que se persigue, con tanto énfasis que a menudo duele por su tardanza.
Un corazón dibujado en la pantalla, un par de muñecos acostados y abrazados en la misma cama, un rayo de amor atravesando un paquete de regalo, un helicóptero con pasajera única que atraviesa el océano en pos de su amor amado.
El yeso con el que construir un futuro lo conforma todo esto, amasado con las manos de ambos, sazonado de sueños y estrellas alcanzables que son regaladas en noches de nostalgia y ternura, de acompañamientos etéreos a lo largo de la espera, de esperanzas cumplidas y besos robados al enemigo de la distancia, a la soledad que a menudo agobia y desespera a quien la padece.
El material con el que se conforman los sueños, es el yeso con el que se construye el futuro que tanto se anhela.

          
                                                            copyright faustino cuadrado

martes, 25 de noviembre de 2014

Reseña literaria:

LA NOCHE DEL TAMARINDO
de Antonio Gómez Rufo




“ De todos modos, amigo mío, el tiempo es un gran autor: siempre encuentra el final perfecto para cada historia”.


Cuando alguien decide pensar que vivir y aprovechar la vida es siempre obligatorio y que todos debemos soportarla venga como venga, debiendo además dar gracias por ello, puede ser que esté cometiendo una clara equivocación al asegurarlo.

    El multimillonario español, Vinicio Salazar, pensaba al principio de esa manera, aseguraba con su actitud y su forma de afrontar la vida, con sus miles de millones, que ésta era lo más importante y que nada debería interrumpir su disfrute, a costa de lo que fuera, a costa de quién se pusiese por el medio. El ser humano siempre ha querido vivir eternamente y Vinicio Salazar, no será una excepción.


       Pero nadie, a pesar de todo el dinero que pueda atesorar, no puede disponer de lo que el futuro y las acciones propias disponen en su contra. Todo se nos puede dar la vuelta y dejarnos con el culo al aire. A Vinicio Salazar le ocurrió algo parecido, lo tenía todo desde siempre, mas luego aconteció que comenzó a perderlo poco a poco, a base de decisiones equivocadas y normalmente inmorales. 


    En un momento determinado, Vinicio Salazar se encuentra ante el cruce de caminos que marcará definitivamente su destino, tendrá que elegir nuevamente y esa decisión final no le resultará nada fácil tomarla.


      “El manzanillo es el árbol de la muerte; el sauce, el árbol que llora: la soledad, un árbol sin raíces.”


      A Vinicio Salazar se le vino todo encima y tuvo que pensar y decidir sobre cómo afrontar la vida y cómo sortear a la muerte.


   “Decía Bukowski que una orgía es el lugar más solitario del mundo, pero sin duda lo afirmó porque nunca pasó solo la Navidad”  
afirma Vinicio Salazar en uno de los trances que le toca vivir.




   Para Vinicio Salazar, la soledad era algo insoportable, la vida, demasiado corta, demasiado parca en la generosidad del tiempo. Él y Dorian Gray, tenían mucho en común, muchas referencias de las que beber conjuntamente. Vinicio Salazar, decidió hacer algo al respecto, él no iba a ser igual que los demás.


    En “ La noche del tamarindo” la muerte es algo muy serio, y la vida, lo es aún más. Y la vida y la muerte se sufren en soledad, nadie vive y muere acompañado, a pesar de compartir tanto tiempo junto a la gente, a veces junto a los seres queridos, pero sobre todo, al lado de los que no se aman tanto. 
 

   Antonio Gómez Rufo disecciona en su obra con notoria habilidad el tema de la soledad del ser humano, haciéndolo materia imprescindible a lo largo del libro al invadir de manera inteligente las diferentes vertientes la personalidad de cada uno de los personajes. Es la invariable soledad del ser humano, la del dinero, la del egoísmo. El miedo ancestral a la muerte es el otro tema fundamental en el que el autor se recrea, es la segunda de las piedras angulares en la que se apoya el argumento de “La noche del tamarindo”.


   En esta obra de género auténticamente novelístico, Antonio Gómez Rufo mantiene una tensión narrativa más o menos plana a medida que nos adentramos en los grandes capítulos que él denomina “movimientos”, los cuales coinciden con los cuatro bloques de tramas más pequeñas y cronológicamente ordenadas, dentro del conjunto general de la obra. 
 

  Si bien comienza el libro con un ejercicio de acción inesperada, imprevisible, luego avanza en un lento y pausado cabalgar a lo largo de su trama, con impulsos de acción muy puntuales, abocándonos a un desenlace que puede ser previsible a primera vista, pero que luego no lo resulta tanto.

“La noche del tamarindo” es un texto coherente en el espacio, en el tiempo, en la ambientación de los lugares que visita la trama y también en la de los personajes. Solo existe un pero, resulta poco creible el encuentro casual de los dos protagonistas. 
 

    Con esa narración formal que mantiene la estructura del texto a lo largo de toda la narración, Antonio Gómez Rufo muestra a través de los personajes que crea, la complejidad de cada ser humano, tan similares a simple vista y tan distintos en su interior.


   El personaje principal es poderoso, dinámico y real, dolorosamente humano. Siempre pegado a la tierra y a sus necesidades, a los sueños y a las equivocaciones tan propias de los hombres. Unas veces se nos hace odioso y en otras, lo entendemos familiarmente cercano. Si bien existe un segundo personaje principal en forma de mujer policía, ésta queda un poco corta y debilitada en su fuerza expresiva, se podía esperar mucho más de ella.


    “La noche del tamarindo” es un buen libro en su conjunto, es fácil de leer, mantiene al lector interesado hasta el final, contiene numerosas citas de carácter ético que nos obligan siempre a la reflexión, y su lenguaje fluido y fresco, nos obliga a mantener la atención en la trama y pendientes del desenlace final.


   Libro recomendable para pasar unas cuantas tardes de lectura amena y entretenida.



copyright © faustino cuadrado