domingo, 8 de noviembre de 2015



(Un inquietante relato en 3 actos)

EL TRAZO FINAL 


                 El que pone demasiado de su vida en su literatura, con


             frecuencia pone demasiado de su literatura en su vida”



                                                     
                                                                                                                                                                               JEAN ROSTAND













"PRIMER ACTO" ...





    Bajo la luna, se acabará el dolor que durante tanto tiempo me acompaña.
     Al observar con atención la pared que encuentro a mi izquierda, me invade la certeza de que he cometido algún tipo de equivocación en el cómputo total de rayas negras.
    Las líneas trazadas por mi mano van agrupadas de cinco en cinco. El último trazo lo hago aparecer cruzado sobre los cuatro restantes. Así, considerados todos en su conjunto, conforman un calendario que me informa del paso inexorable del tiempo.
   Ese contador final acabará por confirmarme otro tipo de sospecha: que esas marcas de tinta significan para mí en realidad el único hilo que mantiene sujeta mi mente a la cordura.
     Repaso de nuevo la contabilización. Me descubro haciéndolo una y otra vez en esta mañana de invierno y compruebo que no hay equivocación posible. El resultado es siempre el mismo y por mucho que me mese los cabellos por la desesperación, no voy a lograr que éste varíe.
      Me resulta inaudito que la cifra total sea tan elevada, que yo aún siga allí y sin ningún daño. Pero tienen que ser ciertos los datos. Me he ocupado en realizar con cada amanecer la correspondiente marca. Es una acción que realizo al despertar, con el único objetivo de generar el hábito necesario y que nunca se me olvide hacerlo. Bien es verdad, que primero lo hago y luego lo relego hasta el día siguiente.
    Recuperado de la conmoción que me supone reconocer la verdad, debo afrontar con entereza el transcurso de una nueva jornada. A estas tareas tan elementales queda reducida la liturgia de cada uno de mis días: anotar en el muro el trazo de tiempo y sobrevivirlo después, con la voluntad empeñada por entero en elevar el cómputo.
      El tiempo. Nunca le he considerado un bien escaso, algo a lo que prestarle un poco de atención. Prescindí, sin más, de tomarlo en consideración, y nunca le otorgué la mayor importancia. Ahora, sin embargo, en estos momentos tan difíciles por los que atravieso, descubro en él unas connotaciones que jamás le supuse; provoca en mí una reflexión obligada.
     Queda claro entonces que solo en estos instantes soy consciente de la imprudencia cometida por tanto derroche, por lo ridículo que resulta ahora en mi caso pensar en el futuro, en la mentira en la que vive, porque ¿quién asegura la realidad de la eternidad de las cosas? Por eso es tan importante saber hasta dónde podré llegar y si no me fallarán las fuerzas antes de conseguirlo.
   Concluyo con ello, que no hay margen para la equivocación, decido también que con cada nueva muesca en la pared, sumo un triunfo en mi haber al estar un poco más cerca de la salvación.
  Destierro al olvido las cifras y las operaciones aritméticas realizadas.
   El embobamiento que viste la cara de Max acapara en este momento mi atención. Ese rottweiler de pelaje negro, empeñado siempre en no querer hacerme compañía, ha bostezado.
     El huraño y sombrío animal se pasa las horas muertas tumbado en el que siempre fue su rincón favorito. Su cuerpo de titán ocupa demasiado espacio, tanto, que a veces tropiezo con él sin poderlo evitar. En esos instantes siento cómo me clava las pupilas en la nuca y levanta el belfo. A Max no le he considerado nunca el mejor amigo del hombre.
   ―Eh, Max ¿Crees que algún día podremos llegar tú y yo a ser amigos?
    Max no hace nada que pueda interpretar como una respuesta a mi pregunta. Eso sí, fija en mí esa mirada que cada día me incomoda más.
    El rincón más alejado del salón. Es allí dónde suele malgastar su existencia. Únicamente abandona ese refugio cuando tiene que evacuar o le entra hambre. Cuando esto último ocurre hace tiempo que no le alimento con un régimen regular de comidas― levanta la cabeza y ladra, una sola vez, de manera grave, decididamente aterradora. Luego me mira, con esa fijeza animal que no permite adivinar nunca lo que pueda estar sintiendo, esperando impaciente que vacíe en el bol la bolsa de comida empaquetada. Ese recipiente arañado fue en su día un regalo de mi hija Marta. Hará de ello al menos diez primaveras.
    ―Dios mío, ¿tanto ha pasado ya?―El tiempo, otra vez el maldito tiempo. Pensar que, al encontrarlo abandonado cuando era un cachorro en la carretera de circunvalación de Madrid, me interesaban tantas cosas en esa etapa de mi vida y acaparaban mi atención tantos otros asuntos. Y ahora, sin embargo, me avergüenza pensar que es para mí importante recordar cuándo le regaló mi hija el comedero al perro y no otras cosas que sin duda serían de mucho más calado en estas circunstancias.
     Bebo un sorbo del vaso que tengo en la mano. Nada más sentir el líquido en mis labios siento un profundo asco y lo escupo al suelo. El whisky está aguachinado y demasiado tibio para mi gusto.
     Comparando ambos detalles, llego a la conclusión de que ya no tengo interés por el perro y sí por la temperatura de mi whisky. El hielo se ha diluido en el transcurso de la última hora y no he reparado en ello. Ya fuera por el calor de mi mano, ya fuera por mi propia dejadez, el caso es que he estropeado el whisky y tal contingencia me ha puesto de mala leche.
    Pero como ocurre cuando la espera ha podido ya con uno, cuando las cosas ante tu vista van perdiendo su trascendencia, acabo por decidir que ahora eso, poco o nada importa...

                                                                         fin del primer acto

                                                   COPYRIGHT@ faustino cuadrado




sábado, 3 de octubre de 2015


ENTREVISTA EN RADIO UTOPÍA, el día 30 de Septiembre de 2015

Hablé sobre mi producción literaria y en especial, sobre la publicación de mi tercer libro
EL REINO DE AKABA






http://www.facebook.com/l.php?u=http%3A%2F%2Fm.ivoox.com%2Fal-norte-letras-30-septiembre-audios-mp3_rf_8711511_1.html&h=7AQEdP8-r





domingo, 27 de septiembre de 2015

EL REINO DE AKABA










          BOOKTRAILER  de mi libro:


 EL REINO DE AKABA 






    Booktrailer de mi tercer libro publicado:
  
https://www.youtube.com/watch?v=fneYqvqolb0




sábado, 22 de agosto de 2015


"Es difícil poder salir adelante en el mundo del Valhalla.
Necesitas para lograrlo, una buena dosis de valor y que los dioses
yerren el tiro..."

                                         



          Fragmento del libro

     "EL REINO DE AKABA"





La noche, finalmente, se nos había echado encima y no habíamos alcanzado la cumbre. Los pocos rayos que superaban ya las altas cimas daban paso inmisericorde a las negras sombras que comenzaban a apoderarse sin remisión, de los árboles y de la montaña. Resultaba harto difícil ya poder observarnos el rostro, y sobre todo, y lo más peligroso, ver por dónde caminábamos.

Al divisar una de las últimas peñas que quedaban entre nosotros y la cercana cumbre, se me heló la sangre por completo. No había lugar a dudas de que nos encontrábamos frente a frente con un rinak. Envuelto en una amalgama de harapos repletos de costras de mugre y sin poder confirmar con certeza, la ubicación real de sus ojos, asomaba éste su espantosa cabeza por encima de las piedras, husmeando el aire como una alimaña, buscando cualquier vibración que delatara la presencia de un ser humano que hubiera osado adentrarse en sus dominios. Parecía sin embargo, por suerte para nosotros, no habernos localizado aún.

A éste primero le acompañó de inmediato un segundo rinak en la pétrea atalaya. Y al lado de este segundo, unos cuantos harapos más, ondeantes al viento del anochecer, se dejaron ver por los resbaladizos peñascos. 

Desde luego, nos encontrábamos en un buen apuro.


Freya apretaba con firmeza mi mano, señalándome cada una de las criaturas fantasmales que asomaba, cada nueva figura oscura y repugnante. Llegamos a contar alrededor de veinte rinaks en un instante, repartidos entre las diferentes veredas por las que debíamos necesariamente transitar.

miércoles, 29 de julio de 2015


(portada del libro EL REINO DE AKABA , 2015)


NUEVO LIBRO

Primero fue la publicación de EL ÚLTIMO HOGAR QUE NOS QUEDA (2013)

A continuación, apareció editado el segundo libro LOS AMANTES INFINITOS (2014)

Ahora llega la aparición del tercer libro de mi creación 
EL REINO DE AKABA


Ya es una realidad.
EL REINO DE AKABA,  lleno de aventuras fantásticas y acción sin tregua se encuentra ya a la venta y disponible en la web de la EDITORIAL AMARANTE.


Asimismo, en los próximos días también se podrá adquirir en la red de librerías amigas de la editorial y en la librería física, ESPACIO AMARANTE, calle Meléndez Valdés, 52 (metro de Argüelles) en Madrid.

Queda pendiente la confirmación de la fecha para la presentación oficial del libro en el mes de Septiembre o principios de Octubre en Madrid.





sábado, 11 de julio de 2015







Fragmento del libro

EL REINO DE       AKABA




—En estas tierras tan áridas ―aseguran quienes saben mucho de esto― se halla la entrada al Reino de Helheim. Este reino pertenece al mundo de los muertos, como tú ya sabes, y aquí, a diferencia del Valhalla, dónde descansan la mitad de nuestros guerreros y nuestros héroes más aclamados, moran y vagan por contra y para siempre, aquellos seres fallecidos e inermes sin ningún acto heroico en su haber, sin posibilidad de disfrute alguno de los placeres inherentes al Valhalla. No debemos detenernos aquí más tiempo que el imprescindible. Deberemos llegar al mar con la máxima rapidez posible y abandonar de inmediato este peligroso lugar. Dejaremos pues el campamento tal y como está y en cuanto acabemos la comida reemprenderemos sin dilación la marcha.
Fue decir esto y otro profundo cosquilleo me recorrió la espalda. Freya, al momento, señaló con su dedo al frente mientras su rostro endurecía el gesto. Al hacer visera con mi mano e impedir que me atravesaran los ojos los últimos rayos de sol vivos, logré percibir a lo lejos y aprovechando el contraste que me brindaban las últimas luces del ocaso, un grupo de siluetas que se movían en dirección nuestra, figuras que simulaban el caminar de los hombres pero que realmente no parecían serlo. Las aún sombras se desplazaban unas veces erguidas y otras se echaban al suelo, caminando a cuatro patas como si de animales se tratara. Se iban dando empeñones y manotazos los unos a los otros y desde luego, más pronto que tarde repararían en nuestra presencia. Ahogamos de inmediato la hoguera con paletadas de tierra, aunque no confiábamos del todo en que lo hubiéramos hecho a tiempo.

                                                                                     copyright © faustino cuadrado

viernes, 26 de junio de 2015

prólogo de LOS AMANTES INFINITOS




     
      MARÍA ANGÉLICA LINARES 
   (periodista y comunicadora social)



              Autora del PRÓLOGO de mi libro:

                LOS AMANTES INFINITOS






   Es un inmenso placer, y un gran honor, haber contado con esta gran periodista y compañera sentimental en mi vida, como prologuista de mi libro. 

 Le agradezco con el corazón, este detalle que tanto amor y satisfacción me ha provocado. Un prólogo que ha sido creado con el corazón y a través de sus grandes dotes de escritora.

 Gracias por este precioso texto.



PRÓLOGO de María Angélica Linares. Comunicadora Social, Periodista y Locutora

EL LIRISMO DE UN ESCRITOR

Se dice que los primeros síntomas de un escritor, se expresan a través de un transitar por la sombra del color y de la vida. Es como que existe un empuje dado por la soledad y el aislamiento.
Así se diagnostica, desde siempre, la propensión a esa necesidad de expresarse por escrito.
¿Existirá certeza en esto que digo? Ninguno puede determinarlo de modo decisivo.
Entiendo que el camino secreto y ansioso del que quiere decir a través de las letras, es otro de los grandes enigmas del universo. Faustino Cuadrado eligió el más difícil vehículo de expresión.
Posiblemente, como lo pensaron tantos grandes escritores, la realización en otros territorios termina en un apretado círculo que estoy segura , en este caso, se expandirá como sucede con las circunferencias concéntricas que provoca una piedra arrojada a las aguas tranquilas de un estanque.
Faustino Cuadrado Valero se produce como audaz, vibrante y decidido, mostrando una progresiva expansión de la vida y del arte. Entre una y otra queda el enérgico latido de un corazón transgresor. Anula lo estructurado para dejar que su espíritu se desnude y que la materia ardiente y estimulada de su mente, indague, explore, abra nuevas rutas posibles para los confusos anhelos que nos acompañan desde el nacimiento hasta la muerte.
Me impresiona el tenaz trabajo que realiza este creador en las páginas de su libro “LOS AMANTES INFINITOS ". Plasmados están todos aquellos temas existenciales que conmueven al ser humano desde siempre. Tiene un fuego interior que no cesa, una pasión que arremete y desafía, con un canto que rompe la contingencia y los límites.
No se puede discutir la autonomía de este escritor, donde se hace notable su entrega, su compromiso conmovedor con el lector.
Desde su " hábitat " diario, tiene sus ojos y su corazón abierto a horizontes generosos, a cielos inmensos, conoce los ritmos de la naturaleza y las voces del alma humana, los vericuetos tantas veces no cristalinos por donde transitan, los mensajes secretos de todo lo que desean decir los personajes en total libertad.
Considero que al igual que hace toda ola, trata de llegar recorriendo un camino de espuma ¿ De pronto se enerva, se aquieta ? NO... solo baja hasta el fondo del mar para reaparecer después con lo que encontró sepultado en la arena. Faustino ola, Faustino espuma, con seguridad altamente lograda, va buceando en los oscuros silencios de las almas para tornar encrespado a la playa con "LOS AMANTES INFINITOS” , una novela y una obra para brillar más allá de las críticas literarias.
Ayer, " EL ÚLTIMO HOGAR QUE NOS QUEDA " ya es pasado en el mar de los libros. La ola regresa pero nunca vuelve.
Faustino Cuadrado Valero , escritor virtuoso, no mira hacia atrás.






                                                                                           Copyright ©  faustino cuadrado