viernes, 22 de marzo de 2013



       
  EL  
    ULTIMO    
 HOGAR  
QUE
NOS
QUEDA

        


         Un libro que trata la inmigración ilegal desde cerca, la prostitución y el mundo de las mafias y el hampa, desde dentro.
        El amor a veces todo lo puede, solo a veces. El miedo, la amistad y la venganza. Todo tan heterodoxo y tan entrelazado al mismo tiempo. Personajes que te atrapan y te llenan. Unos nos identificaremos con alguno de ellos, otros lo harán con quién menos pensamos.
        A pesar de que la violencia y la injusticia parece mirarnos desde lejos, a menudo nos las encontramos en la acera de enfrente.
        No tienes más que pararte un momento a observarlo e intentar entenderlo, o también puedes leer el libro. Cuando lo acabes, todo te parecerá diferente, distinto.
         La trama es mucho más real de lo que te imaginas. Los personajes del relato realmente viven entre nosotros y coincidimos diariamente con ellos, en el metro, en una tienda de ropa, en el cine, o entre las sábanas de nuestra cama.

martes, 26 de febrero de 2013



 EL ÚLTIMO HOGAR QUE NOS QUEDA


-----    Este libro será publicado por Editorial SELEER próximamente y la presentación y la firma de ejemplares se realizará de manera inminente.
Os señalaré la fecha del evento cuando las fechas sean concretadas. Mientras tanto, os regalo un trozo del espíritu del libro.  -------                                  
                                                    copyright Faustino Cuadrado




 "Si permaneces durante un breve instante, atento al murmullo del viento que transita a tu lado, podrás y sabrás comprobar, la cantidad y variedad de los sonidos existentes, aquellos que transporta bajo su ala protectora de aquí para allá, como apéndices anexos desde siempre en su invisible y prolongado vuelo, ocultos a oídos ignotos del objeto del mensaje o mudos para aquel otro sujeto, que finalmente no supo o no pudo poner el afán suficiente en escucharlo e interpretarlo.
Percibirás sutilmente aquellos que resultan ser inmerecidos de instante alguno, por ninguna vida implicada, por ningún compromiso adquirido. Sonidos que simplemente por inoportunos, se han dejado pasar de largo, olvidados en el reconocimiento sensorial y temerosos de su insidioso mensaje.
Cuando alguien situado detrás nuestro, con la apremiante cercanía de su aliento rozándonos la nuca, hallándose receptivo ante todo lo que pueda acontecer y presto con las orejas desplegadas y en atenta alerta, consigue sin aparente esfuerzo, atrapar el sentido real de esos murmullos, postulando un fiel entendimiento y una sagaz transcripción que acompañará su ulterior explicación, nos dotará finalmente y para suerte de todos, del impulso necesario para sentirlos también como propios, egoistamente nuestros.




  Qué error llegar tarde a hacernos eco de sus impertinentes significados, qué inadecuado sería ponernos en marcha al mismo tiempo que ellos, pero tratando al mismo tiempo de que se queden atrás, ignorándolos imprudentemente con la desidia propia del necio, en el desconocimiento fatal de lo que su abandono podría acarrearles a nuestros descendientes, por este torpe e infundado rechazo, por la pérdida de identidad que eso conlleva y de la magnífica sabiduría que por el contrario, nos otorgan sus sabias enseñanzas cuando se presta la debida atención.
Entonces, y sólo entonces, debería manifestarse todo como mucho más fácil y tentador, más urgente por poder llegar a conocerlo, a interpretarlo y valorarlo en su justa medida.
Asumir en definitiva, los determinantes y consecuentes resultados obtenidos y anteponerlos de manera prioritaria a las diferentes interpretaciones interesadas que seguramente surgirán, así como sus consecuencias lógicas.
Por justicia humana, por solidaridad, por un evidente ejercicio de inteligencia escúchalos atentamente y aprende todo, de todos ellos.”


domingo, 3 de febrero de 2013



(¿Qué se siente al mirar de frente a la muerte?)


 

        Fragmento del libro


EL ÚLTIMO HOGAR
 QUE NOS QUEDA

                         

          Faustino Cuadrado




        Nunca me detuve a pensar lo que podría llegar a sentir al tener frente a mi la negra boca de un arma de fuego.
        Ahora ya lo sabía. Ahora conocía el regusto amargo que te deja en la boca saber que delante tuyo se encuentra la promesa de una muerte cierta, el último peldaño de la escalera que habría sido hasta ese momento tu vida física.
        No me encontraba a solas, me hallaba en compañía de otra mucha gente, de amigos y de enemigos, y sin embargo, la agobiante soledad de ese definitivo instante, se me vino por un momento encima como una losa terriblemente pesada.
       El arma giraba de un lado a otro, como negociando el destino de la bala que en breve escupiría, mas, al parecer, sus oscuras fauces aún no habían decidido la víctima a quien engullir de manera definitiva.
        Resultaba fácil repasar en esos momentos la trayectoria de tu vida, la rápida enumeración de las personas que lo han compartido todo contigo, y la de aquellas otras que se marcharon sin la posibilidad de revisar las suyas.
       Era muy fácil, porque todo lo que ocurre en esa experiencia vital, sucede como si viajase a cámara lenta, con una lentitud insoportable y llena de miedo y tensión, de una morosidad inexplicable.
         Así, con esa cachaza que imprime el instante, tus ojos se sienten capaces de ver lo que nunca habían logrado percibir, tus oídos consiguen captar las palabras y sonidos para los que nunca habían estado preparados, y tu mente, tu mente y tus recuerdos se agolpan en el interior de tu cabeza y navegan a la velocidad del sonido, inundándolo todo.
       Quien portaba la pistola tenía la mirada de aquel que está completamente decidido a consumar aquello que le trajo aquí, de aquel que no tiene la más mínima intención de mostrar asomo de piedad alguna, ni una migaja de la humanidad que un día tuvo.
       Sus ojos de frío acero, no demostraban nada más que una firme determinación por llevar a cabo aquello que traía en mente, grabado con fuego y sangre, y para terminar con bien, el tan deseado cometido que le llevó a presentarse esa noche en el restaurante con sabor rumano que nunca había visitado antes.
       Mi corazón me decía, y mis huesos, y mi piel, que sería yo y no otra persona la que acabaría allí sus días, y si bien, cualquier ser humano que se encontrara en esa tesitura estaría completamente horrorizado ante tal posibilidad, juro por Dios que mi espíritu se encontraba en medio de la más absoluta calma, rebosante de esa paz que sólo se les presupone a los inocentes y a los puros de corazón.


Copyright  Faustino Cuadrado


lunes, 7 de enero de 2013


 Fragmento del Libro  
  EL ÚLTIMO HOGAR QUE NOS QUEDA


(desgracia humana si no hay calor en la acogida)







      Ion, volvió una vez más, de manera recurrente, a rememorar con nostalgia su patria y comenzó a imaginar un emotivo paseo virtual por su país y por sus circunstancias. 
            - ¿Cuándo cambiarán las cosas? ¿tendrán mis hijos que realizar alguna vez este mismo viaje, o alguno similar para poder sentirse seres humanos dignos?
          En su Rumanía natal, desde finales de los años ochenta, habían sido cerca de dos millones de compatriotas los que como él, escaparon como pudieron de su agreste geografía. Huyeron de un triste país, donde el salario mínimo se cifraba en unos sesenta euros al mes y un médico especialista como él, podía percibir alrededor de ciento veinte. ¿Quién puede vivir con sólo esa cantidad, si además pretende sacar adelante y al mismo tiempo, a un par de hijos pequeños?
       Se trataba sin duda, de un lugar incómodo en el que vivir, que te obliga a abjurar de él por lo poco que te ofrece, en el que nada te retiene a la hora de probar suerte fuera de él, y en el que se convierte en obligatorio, para poder vivir y prosperar, tener algo más que suerte.
        Se hace a veces necesario, tener determinados amigos que te presten el dinero suficiente para comprarte el billete de autobús y poder pagar también con él el seguro médico del viaje. En el acuerdo sellado con un simple apretón de manos, se establecerá la firme promesa de devolver el dinero y los intereses devengados al amigo prestador, ¡ay de ti y de tu familia si no lo haces! cuando el prestatario regrese del paraíso laboral elegido. 
 
(ningún ser humano sin oportunidades)
   Tantos años de lucha empeñada y tan poco rédito conseguido. Tener que comenzar todo de nuevo, solo, lejos de su familia y de su entorno.


  
      - ¡Qué duro y costoso me va a resultar! - se lamentaba a menudo -
      Fue,  al caer maduros y rendidos los últimos minutos de la tarde, con el oscurecido asfalto de la carretera perdiéndose por la luneta trasera del autocar, cuando Ion comenzó a descansar los ojos de la fuerte luz del crepúsculo. Entonces, sin una tarjeta de presentación que lo anunciara, se le apareció de improviso el bendito rostro de Dana reflejado en el cristal de la ventanilla, tan sonriente como siempre, indudable e invariablemente hermoso. 


copyright Faustino Cuadrado


sábado, 29 de diciembre de 2012

EL REINO DE AKABA


         Un breve paseo por  EL MUNDO VIKINGO


              Fragmento del libro   EL REINO DE AKABA



      
          En primer lugar, decir que al revelárseme la facultad de dominar su idioma y poder a través de éste, comunicarme ya con mi amiga, pudo por fin manifestarme su nombre. Sonaba bonito y rotundo, Freya. ¿Acaso no parecía mi amiga una diosa?.
         Había recibido en su nacimiento este nombre, en honor de la diosa vikinga del amor, de la fertilidad y de la riqueza, y a buena fe, he de decir que aparte de esas “bondades” que sugería el significado de su nombre, otras muchas cualidades adornaban a la bella muchacha de cabellos castaños.
          Freya se había hecho mi compañera inseparable desde el episodio de la casa sagrada. Aparte de facilitarme como regalo personal, la ropa contemporánea del tiempo que estábamos viviendo, acostumbraba a acompañarme a cualquier sitio al que yo quisiera ir, y me explicaba al tiempo que lo hacía, todo aquello que necesitaba o quisiese saber.
           Freya, aprovechaba cada momento de descanso en la tarea de mi aprendizaje, para formularme infinidad de preguntas sobre la morada de los dioses y sobre mi vida en ella.
          Ni que decir tiene, que yo andaba con mucho cuidado al ofrecerle mis respuestas, pues no deseaba mentir sobre mi origen, el cual le parecía evidentemente tan fantástico y mágico como la morada de Odín, pero tampoco podía desaprovechar el halo mágico y de misterio, que suponía haberme convertido en Hermod, “el elegido mensajero de los dioses”.

     La ciudad en la que nos encontrábamos, se llamaba Vilvingor y estaba habitada por la tribu de los Anholt. Llevaban viviendo entre esas agrestes montañas desde tiempos inmemoriales, y se trataba de un conglomerado de casa recias y firmes que crecía muy deprisa, merced a su emergente prosperidad. Los habitantes eran conscientes de que pronto quedaría estrangulada entre su poderosa muralla. Sería necesario incrementar en un futuro no muy lejano el diámetro de la misma, y trasladar sus gruesos muros a una distancia mucho más alejada de los alrededores de la almendra de la ciudad.
         La vida transcurría plácidamente desde tiempos inmemoriales. Las guerras habidas entre las ciudades limítrofes y sus diferentes tribus, habían cesado gracias a la intervención decidida y valerosa de un sabio nacido y residente en lo más intrincado de las montañas.
         Ese montañés, cansado de no poder transitar tranquilamente por las veredas y caminos, con la amenaza constante de las continuas escaramuzas que se producían entre los diferentes grupos rivales, decidió un día intentar resolver de una vez por todas las innumerables contiendas, utilizando una inteligente argucia que se inventó después de mucho reflexionar.
          A través de su puesta en marcha, logró que asistieran a una reunión secreta, en un lugar y hora determinada, todos los jefes tribales de las ciudades contendientes. Les citó uno a uno a una fingida entrevista personal en un pequeño claro del bosque, y lo hizo sin que los demás supiesen también de la asistencia de los otros. En su convocatoria, les había hecho creer que su citación era petición expresa de los dioses, porque éstos estaban cansados de las continuas batallas entre hermanos vikingos y de los enormes destrozos humanos y materiales que ellas conllevaban.
           Para conseguir su objetivo, disfrazó el mensaje con los caracteres sagrados del lenguaje rúnico, el cual dominaba a la perfección, y lo imprimió además en un tipo de piedras negras veneradas como divinas por los habitantes de esas tierras.



         El inteligente montañés sabía, gracias a las enseñanzas de sus antepasados, que en ese tipo de piedras se habían encontrado en tiempos antiguos, mensajes cifrados de los dioses para los hombres, que se habían seguido al pie de la letra una vez autentificados, y que a día de hoy, eran considerados aún “Instrucciones veneradas de Odín”.
   Las piedras negras las había encontrado por casualidad, en uno de sus continuos paseos por las escarpadas montañas. Ese día había descubierto, tras un inesperado reflejo provocado por el sol al ocultarse y reflejarse al estar tan bajo, en las piedras de cuarzo que vestían las paredes de una parte de la ladera, una cueva estrecha y oscura que ocultaba en su interior, una mina antiguamente trabajada por enanos, en unos tiempos que ya no se recordaban, y que sólo llegó a conocer él posteriormente y en el más absoluto secreto.


Copyright   Faustino Cuadrado



viernes, 14 de diciembre de 2012

The Power Of Love (sub. español / English) - Frankie Goes To Hollywood


           Cuando llegan estas fechas, todos echamos la vista atrás y le otorgamos a nuestro pasado reciente, una especial y emotiva nota de calificación, una valoración numérica a lo ya vivido y a lo ya finalizado.
        Pero también hablamos del amor y de la amistad, como lo hacemos con cualquiera de los tópicos y trivialidades con las que convivimos.
       "Hay que dar amor a los demás y no hay que esperar lo mismo de ellos" resuena el soniquete.
       Pues no es así, hay que dar mucho amor y recibir otro tanto. Es la única manera de que ésto funciones.
      El amor no debe dejarse para última hora, hay que darlo y solicitarlo a cada momento, en cada ocasión propicia que se nos presente.
        La Navidad, para mi, tiene un sabor completamente distinto, tiene una razón de ser y una interpretación más sugerente. En este periodo, tienen que culminar todos los esfuerzos realizados durante todo el año y que todos los que tengamos a nuestro alrededor, parejas, amantes, amig@s, nos acaricien el rostro y digan con convencimiento: "me he sentido colmado de atenciones  y a plena satisfacción".


       Me gustaría que hicieras algún comentario sobre todo ésto. Te lo agradecería.

   Faustino Cuadrado





  LA NAVIDAD, 

UN PERSONAL SIGNIFICADO 




       
      
     Quiero compartir con todos vosotros, la canción que me acompaña una Navidad tras otra, desde hace ya una enormidad de años.
    Porque el regalo del amor requiere mucho esfuerzo y especial dedicación, y no sólo un breve y corto espacio de   tiempo, concentrado casi en su totalidad, a lo largo de estas fechas.  
       El inmenso poder del amor nos debe mover en todo aquello que hagamos. El amor más intenso y el más pasional, debe presidir cualquier asunto que acometamos; el amor completo, deberá ser nuestro único objetivo de persecución.

        Qué lo disfrutéis al lado de AQUEL O AQUELLA, con quién deseéis ser siempre dichosos. ¡FELIZ NAVIDAD!








miércoles, 12 de diciembre de 2012

Fragmento del libro "EL REINO DE AKABA"





(Un duende bueno y servicial)



Fragmento del libro


  EL REINO DE AKABA
 (un párrafo sobre duendes y otros asuntos imposibles)

  
El duende de grandes ojos grises se me acercó lentamente. Yo me encontraba completamente quieto, sin ninguna capacidad de movimiento, aunque lo quisiera, aguantándome el pulso para no llegar a sobresaltarle (porque yo tenía la certeza de que podría escuchar perfectamente los latidos de mi corazón y quizá, pudiera éste asustarse ante tamaño estruendo de tambores y timbales).
Sin mover los labios, tal y como sólo ellos lo saben hacer cuando quieren comunicarse íntimamente con los mortales, pude percibir un leve susurro dentro de mi oído que me preguntaba:
  • Sabes con certeza, cual es el objeto de mi visita y lo que espero de ti ¿no?
  • Sí, creo que sí - dije balbuciendo -, he esperado durante mucho tiempo este momento, y estoy tremendamente emocionado con tu visita.
  • ¿Te das cuenta de lo significa para ti y para “mi mundo”, el paso que estamos a punto de dar, el grado de compromiso que vas a adquirir y las obligaciones que te acarrearán por ello, en el futuro inmediato?
  • Sí, soy consciente de todo, y mi compromiso final continúa siendo inamovible.
  • ¿Estás preparado para escribir esas historias que tanto deseas y que de manera inminente, están a punto de llegar a ti?
  • Sí, estoy preparado - contesté con firmeza -
  • ¿Cuales serán los contenidos de las mismas?
  • Versarán sobre sueños imposibles, quimeras escondidas en la mente de los humanos y que luchan incansablemente por salir indemnes de su prisión.
     El duende,  sin previo aviso, cambió de postura y con un chasquido de sus dedos, se trasladó desde mi hombro derecho, camino del izquierdo. Continuó susurrándome cerca, muy cerca de mi, casi desde dentro de mi oído.
  • ¿Y los personajes?, ¿serán seres humanos complejos o por el contrario, participarán con sencillez de la historia?
  • A veces serán los unos y a veces, los otros. También tendrán cabida numerosos animales, porque éstos tienen muchos rasgos comunes con los humanos y sin embargo, a menudo, invitan a mejor trato.
  • ¿Tendrán finales felices o acaso éstos serán tristes y dramáticos? ¿ les acompañarán, moralejas inteligentes y sesudas?
  • Serán historias maravillosas y sencillas, con finales portentosos y asequibles al entendimiento. No puedo permitirme hoy en día, dar consejos ni soluciones milagrosas a nadie, pero sí mostrarles un camino a seguir y un final en el que desembocar. Cada cual deberá interpretar las cosas a su manera y elegir las veredas por las que transitar.
  • ¿Serás dichoso escribiéndolas?
  • Cuando cojo la pluma me transformo y mi rostro se relaja y se me estiran las arrugas de preocupación que ocupan mi frente. Sí, seré plenamente feliz y dichoso.


(te otorgará riqueza y gloria, siempre que las merezcas)


Copyright Faustino Cuadrado